Zidane en Wembley

Martín Onti: Desde Montilivi a Wembley

Ha sido derrotado el Real Madrid por segunda vez consecutiva en menos de una semana y las alertas saltan como si con ello fuese a desaparecer el Santiago Bernabéu, se fuese a denostar a Sergio Ramos, lapidar a Luka Modric y sepultar a Cristiano Ronaldo en tumbas cercanas a la de Zinedine Zidane. Nada de esto pasará y el conjunto de Chamartín renacerá como el Ave Fénix antes de que la prensa en general termine con sus ataques detractores.

Lo del Madrid es una prueba más de que existen esas etapas de agobio que todos los grandes clubes atraviesan. Nada parece salirle bien al equipo de ‘Zizou’ cuando deberíamos ampararnos en la tranquilidad que proyecta el francés desde sus expertas palabras, porque si alguien sabe de desesperanzas en este deporte, seguramente Zidane es uno de los que más conoce al respecto.

Lo que vimos en el estadio de Wembley ante el Tottenham Hotspur de Mauricio Pochettino, no ha sido más que el producto de un momento en la vida deportiva por la que forzosamente atraviesa durante la temporada regular una plantilla de fútbol profesional, con el agravante que conlleva el hastío de partidos casi cada 72 horas y las consecuencias que de esto deviene.

Hay síntomas estratégicos que indican intentos de salvataje que busca en su repertorio el técnico merengue desde sus planteos tácticos, aunque ninguno parece ser el adecuado. En el campo municipal de Montilivi, ante el Girona y en la liga española, la audacia y la fortuna ayudó a los gerundenses a llevarse el triunfo ante un ortodoxo juego blanco. En Wembley frente a los Spurs, en Champions League, la modificación a un esquema de juego para exigir concentración a sus hombres en búsqueda de una victoria tampoco dio los resultados deseados por el estratega galo.

Líneas más férreas y atadas al esquema clásico, en Girona, no le dieron hegemonía de juego, sin importar un sistema más tradicional de cuatro hombres en el fondo con dos en el medio y mayor despliegue ofensivo. Menos aún en Londres, donde por momentos con tres defensas, donde Casemiro estuvo perdido con un desconcierto absoluto para ser último hombre, dos laterales descontrolados, un medio campo enmarañado en un posicionamiento absurdo y delanteros sin futuro sólo sirvió para regalarle un partido a los de White Hart Lane.

Desde Montilivi a Wembley hemos visto la realidad de una escuadra con condicionamientos físicos que provocan una extensa y agotadora temporada, nada más. Eso no significa que se deba dar por muerto al Real Madrid. En la casa blanca Zinedine Zidane y Antonio Pintus saben perfectamente lo que están haciendo y, sobre todo, que mayo aún está lejos.

Martín Onti

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